Una joven que lucha contra la violencia

Una joven que lucha contra la violencia

Gran parte de lo que hacemos en Ciudadano Inteligente es fortalecer a la sociedad civil. Esto significa entregar herramientas a personas y organizaciones para ayudarles a cambiar el mundo. A través del proyecto Escuela de Incidencia hicimos esto con Bibiana Quintero, una joven colombiana que cree que su país ya tuvo suficiente del conflicto armado, y que es hora de transformarlo.

A sus 19 años, algo le molesta a Bibiana Quintero. Oriunda de Cúcuta, una de las regiones de Colombia más azotadas por el conflicto armado, hay algo que no le hace sentido: ¿Por qué, si nadie quiere violencia, todas y todos la aceptan en su vida cotidiana con tanta naturalidad?*

Aunque todavía no termina de estudiar Derecho, Bibiana lleva más de tres años trabajando por cambiar la realidad colombiana. El conflicto armado la tocó de cerca, cuando vivió una situación personal muy difícil: su padre era militar y se vio involucrado en un caso de falsos positivos, en los que militares, por cumplir con sus objetivos, asesinaban a campesinos y luego los vestían de guerrilleros.

Su padre pasó de ser un militar respetado a estar preso por delitos de lesa humanidad. Así, a los nueve años, Bibiana abrió sus ojos a una realidad muy dura y vivió en carne propia la complejidad de las tragedias humanas, tanto del lado de las víctimas como de victimarios. Bibiana afirma que su papá le habló con franqueza, le pidió perdón y la motivó a sacar lecciones de la experiencia. Una de ellas fue el valor de la educación como medio para luchar contra la desigualdad: “Yo que estaba en una situación económica favorable, lo esperable era que no me sucediera esto, que el conflicto no me tocase de manera directa, y aunque no lo viví yo siendo víctima, mi papá me dió la historia detrás de un victimario”.

A fines de 2016, Bibiana se enteró por Facebook de la convocatoria de la Fundación Ciudadano Inteligente que buscaba a líderes emergentes con ganas a fortalecer la democracia para ser parte de la Escuela de Incidencia. Este espacio de formación permitió a jóvenes de Latinoamérica aprender metodologías prácticas y concretas para diseñar estrategias que les permiten encontrar soluciones colectivas a problemas públicos. Tras esta capacitación, Bibiana llevó a cabo un Laboratorio Cívico que buscó atacar el problema de la naturalización de la violencia en el marco del conflicto armado colombiano. Ella explica que en su región la gente no se concibe sin conflicto, y por lo tanto es un desafío enorme pensar: ¿Cómo pueden las personas pensarse de forma distinta desde el mismo territorio afectado?

“Yo vivo en Cúcuta, sé que a menos de 8 horas tengo al Catatumbo que es la zona más complicada de Colombia, hay tres grupos al margen de la ley pero no me importa, [la gente dice] ‘Usted no vaya por allá’, ya legitimamos el conflicto armado, ya nos da igual, ya es normal para nosotros. De hecho yo no me concibo sin conflicto armado, porque nací con una guerra de 50 años”, cuenta Bibiana.

Para enfrentar este problema, el Laboratorio Cívico que lideró Bibiana reunió a víctimas del conflicto armado, estudiantes, a las Naciones Unidas, y a la Secretaría de Víctimas y Postconflicto del Departamento de Norte de Santander, entre otros. En conjunto, acordaron una estrategia para transformar el descontento en acción, y lo lograron: hoy, en el colegio Institución Educativa Julio Pérez Ferrero, que atiende a niños y niñas de muy escasos recursos en cinco sedes, profesores y profesoras cuentan con folletos y material digital que enseña a los docentes metodologías innovadoras para enfrentar el tema de la violencia en las salas de clases. La idea es que la iniciativa se replique a futuro en todo el país y con ello, ir avanzando poco a poco para que la violencia salga del presente, y comience a ser pasado.