Que los políticos son corruptos, que son todos ladrones, que aunque vote nada va a cambiar, las razones para perder la esperanza en la política son muchas. Acá te damos cinco argumentos de por qué (en verdad) no es tan mala, y por qué eres fundamental para cambiarla:

Porque política no es lo mismo que políticos

Si decimos política probablemente se te vengan a la cabeza ejemplares de la raza humana que dejan mucho que desear. Esos por los cuales los extraterrestres aún no hacen contacto con nosotros. Pero la política es mucho más que algunas personas que se dedican a ella. Por cada presidente, congresista, gobernador, que se ha descubierto robando, faltando a la ley, haciendo lo que no corresponde, hay miles de otros representantes, funcionarios, organizaciones que hacen las cosas como corresponde y luchan por defender el interés de todos. Conversar con amigos o familia de lo que nos preocupa o molesta respecto a la sociedad ya es política, así que si crees que no eres político o política, piénsalo dos veces.

Porque puede ser diferente (si trabajamos juntos)

Durante los años sesenta, el pueblo afroamericano en Estados Unidos dijo basta. No sólo eran tratados como inferiores por instituciones y leyes, eran segregados en el transporte público, en colegios, había baños y bebederos de agua separados para ellos. Se organizaron y actuaron en conjunto: crearon organizaciones, protestaron, hicieron acciones pacíficas, levantaron líderes. Su lucha consiguió cambios que cambiaron para siempre la historia de la discriminación racial. Ser político no es sólo ser presidente o congresista, estar en política es estar en la lucha porque el poder pase de los pocos a los muchos. Organízate por una causa, únete a tu junta de vecinos, participa en un sindicato, milita en partidos políticos o lánzate de candidato o candidata. Todo esto es ser político o política, todo esto contribuye a un mundo mejor.

Porque afecta hasta el más pequeño aspecto de tu vida cotidiana

Te puede importar un “carajo” lo que haga el presidente o lo que pase en las elecciones, pero la política afecta muchas partes de tu vida, lo quieras o no. El pasaje que pagas en el transporte público está probablemente determinado por una ley. Las materias que estudiaste en la escuela, también. Cosas tan importantes como los servicios de salud a los que puedes acceder, o cuánto puede cobrarte un banco por un préstamo, gran parte de las normas que regulan nuestra vida social han sido discutidas y decididas por políticos, por lo que la mejor forma de cambiar lo que no te gusta es involucrándote.

Porque negociar nos hace humildes

A todos nos gusta ganar. Todo el que se ha visto hipotecando propiedades desesperado en Monopoly lo sabe. Y si bien el deseo de triunfo es humano, la política es el arte de negociar, de ponerse en el lugar del otro, de saber ceder para alcanzar objetivos colectivos importantes. Lograr metas que cambien el mundo en que vivimos es un camino largo, que requiere escuchar a otros, decididos a desviarnos si es necesario para llegar al objetivo final. Hacer política como corresponde nos baja el egoísmo, nos sube la humildad, lo que a la larga, ¡nos hace más felices!

Porque nos da sentido y razón Y ya que estamos listando beneficios, la política también ayuda a darle sentido a nuestras vidas. El individualismo, o la idea de que las necesidades de uno o una son más importantes que las de un colectivo, es la base de muchas de nuestras sociedades, y eso a veces nos puede dejar bastante tristes. Por más Facebook, Whatsapp y conexiones que tengamos, a veces nos sentimos irremediablemente solos. Por suerte, ¡hay salidas! La política te conecta con otros, te saca de la cama, te da motivo y ánimo para luchar. Estudios internacionales han mostrado que la soledad aumenta nuestro riesgo de morir en un 26%. Por eso, ¡vive más, involúcrate en política!